Cientos de miles de personas celebran en Madrid el encuentro 'Por la familia cristiana'
- En el acto, presidido por el cardenal Rouco Varela, ha intervenido el propio Benedicto XVI
(Vídeo: EFE)
MADRID.- Promete ser una de las mayores concentraciones de familias cristianas de la historia española. Hoy se reúnen en la plaza de Colón de la capital de España, un millón y medio de personas, según los organizadores del evento. Para celebrar, en un marco festivo y litúrgico, que la familia cristiana goza de buena salud. En el encuentro, presidido por el cardenal Rouco Varela, ha intervenido el propio Benedicto XVI desde Roma por videoconferencia, en una primicia mundial.
Los obispos no quieren por nada del mundo que se coloree de política esta magna manifestación litúrgica. "Es una celebración litúrgica de la Iglesia en España. Compararla con un hecho político no es lo más adecuado. Y si hay políticos católicos que quieren participar lo harán como un fiel más", explica el purpurado madrileño.
Aunque, a renglón seguido, Rouco reconoce que "la doctrina de la Iglesia sobre la familia busca convencer e influir en la realidad socio-política, aunque ése no sea el efecto que buscamos en primer lugar". La mera concentración de cientos de miles de personas en Madrid es una exhibición de fuerza social eclesial. En defensa de la identidad de la familia cristiana, que, como dice el obispo de Segovia, Ángel Rubio, "está siendo amenazada y deteriorada por determinadas normas y leyes".
O como dice el propio cardenal de Madrid en la pastoral convocante del acto, los católicos salen a defender "el plan de Dios sobre el matrimonio, la familia y las consecuencias que se derivan del mismo: la defensa de la vida, la unión indisoluble del matrimonio entre hombre y mujer, el significado trascendente del amor conyugal y el derecho insustituible de los padres a educar a sus hijos según sus propias convicciones".
Es decir, la protesta contra un Gobierno que legalizó como matrimonio la unión de personas del mismo sexo; que reformó la ley del divorcio para hacerlo más ágil (el llamado divorcio exprés), que no descarta ampliar la despenalización del aborto, y que "quiere arrebatar a los padres su derecho a educar a los hijos según sus propias convicciones" religiosas por medio de la asignatura de Educación para la Ciudadanía.
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Mucha gente observa con pavor muchas de esas exaltaciones religiosas en paises lejanos alabando a un maligno ser mientras corean himnos y expresan su odio hacia lo "diferente" a los 4 vientos...
Sin embargo, tenemos que dar gracias a Dios de que en occidente vivamos una religiosidad diferente, digna de una sociedad del siglo XXI. Los fieles toman la palabra de sus líderes y tras un largo proceso de matización reflexiva la transmiten a sus semejantes dejando a un lado la alienación, o el "integrismo" que vemos más allá de las fronteras del señor.
La crítica constructiva es necesaria, sobre todo en una época de crisis existencial como la que vivimos en la que nuevas amenazas atacan a esa sagrada institución como es la familia: homosexuales, infieles, progesistas, asesinos abortistas de fetos... y todos los que nos podamos inventar.
En definitiva, este no es otro ejemplo más de borreguitos siguiendo al pastor o de Mentes alienadas que ven fantasmas donde no las hay de las que se sirven los "ayatolahs" de la sagrada institución para sus fines políticos.
Los tiempos cambian, la iglesia pierde influencia, y esto es un problema de todos, porque si pierde la iglesia perdemos todos.
Hay que defender los valores tradicionales cristianos (entiendase por tradicionales los que se han visto a lo largo de la historia, las bases cristianas se han comprobado poco efectivas ), el patriarcado, la sumisión, la caza de brujas... no hay que permitir que se pierda el valor de esa santa unión ( queno contrato, por dios!! ) como es el matrimonio dejando en un segundo plano a las personas, que nuestros jovenes se inhunden con esa nueva plaga llamada homosexualismo que los pervierte en una espiral de orgias y drogas sin salida y los aleja de la senda del señor y por supuesto, poder dar a nuestros hijos una educación católica y libre de pecado sin que esta dependa de una asignatura procomunista en los colegios que aliene a nuestros jovenes en el agnosticismo, el subjetivismo y al fin y al cabo, en una moral peligrosa y perjudicial que los llevará a convertirse en unos siervos del estado sin conciencia propia.
Estas junto con el comunismo siempre presente en la sombra son nuestras mayores amenazas. Demos gracias por la honradez de nuestros parrocos y obispos, los cuales en muy contadisimas ocasiones se han visto involucrados en algún dificilmente probable de abuso de menores (con el fin de desprestigiarlos, claro está), no como el caso de otros infieles luteranos o anglicanos. Para ellos no existe la opción de encubrir estos casos (mención especial para la figura de monseñor Roucco Varela) o incluso legitimarlos (también debo nombrar a la gran lucha de don Bernardo Álvarez, obispo de Tenerife en esta noble causa).
Por ello doy las gracias a dios, por haber nacido y residir actualmente en un gran país como España, tolerante y católico como pocos, a salvo de pensamientos infieles y con una clara moral catolica que no se deja pisotear por ningún comunista.
Arriba España y viva la familia, me cagoen...!!


